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proyectos:cocinas_solares

Definición

Creación, construcción y divulgación sobre cocinas solares en el huerto

Responsables y colaboradores

  • Martín 2012/09/29 13:18
  • Juan Luis Chulilla 2012/09/29 13:18

Tareas

  • Construcción de la cocina parabólica 1
    • Montaje del soporte regulable del paraguas en el carrete
    • Cálculo del punto focal del paraguas
    • Definición del sistema de regulación del ángulo vertical (Z) del paraguas
    • Montaje del soporte de la sarten en el punto focal del paraguas
    • probar a colocar vientos en algunas varillas para sostener el paraguas si hay viento
  • Prueba de sistemas de pegado de aluminio y mylar a metal y cartón con pegamentos o con film (ironfix)
  • Construcción de la cocina parabólica 2
  • Construcción de la cocina parabólica 3
  • Construcción de la cocina plegable 1

Cocina parabólica 1

Es el primer modelo, con el que hemos ido experimentando y aprendiendo.

La primera cocina solar es una parabólica. Por algún motivo no hemos tirado por una progresión de fácil (modelos de placa) a difícil (parábola que hay que mover). Pero bueno, está siendo apasionante

Lo primero que hicimos fue probar con materiales diferentes. El milar tiene una reflectancia muy elevada, pero no hay forma de pegarlo plano a la tela de un paraguas. Lo cosimos y quedó con dobleces que esparcían en vez de concentrar la luz. Probamos también con tela asfáltica de aluminio, que se pega que da gusto… pero no tiene suficiente reflectancia. Lo que ha funcionado es vinilo autoadhesivo de efecto espejo, comprado en Leroy Merlin (caro, 50x2m sale a 20 euros y la parte que hemos cubierto de paraguas tiene 2.4 m^2). En breve probaremos en la nueva parabólica a pegar tiras de milar con ironfix u otro adhesivo transparente.

Una vez que pegamos las 16 secciones de vinilo, empezamos a probar cómo sujetar la sartén. La sartén no es negra ni la hemos puesto tapa, con lo que el calor que acumula es sólo por la parábola. El primer día fue un exitazo, logramos casi la ebullición… pero como habíamos colocado la sartén con ladrillos, cuando se movió el sol perdimos el foco.

Visto que teníamos el material afinado, tocaba (y toca) preparar un montaje que permita mover la sartén y el paraguas sincronizadamente. Estamos aprovechando unas bobinas de cable para crear el montaje. La sartén va a ir con su brazo, y el paraguas con dos brazos

Esta pieza va a sostener el paraguas al tiempo que permite inclinación en el eje vertical. La cuña está sostenida por tacos, y a ella se le clavará la punta del paraguas

Cuando terminemos el primer montaje, quedará por afinar el punto focal. Una vez afinado, fijaremos el brazo de la sartén y el del paraguas para desplazarlos en sincronía. El ángulo óptimo del paraguas lo tomamos con la sombra de las varillas, si proyectan sobre el centro del paraguas es que la cosa va bien. Cuando logremos asar la primera vianda, documentaremos el montaje por pasos, y pasaremos a usar una antena parabólica que nos han donado para montar la segunda versión. Por otra parte, vamos a tratar de montar bien una cocina Fun panel, menos potente que una parabólica en condiciones pero plegable y transportable.

Cocina de protector de parasol 1

La inspiración está aquí: http://solarcooking.org/espanol/windshield-cooker_Spn.htm

El montaje original de solar cooking

La ventaja de poder comprar en los supermercados un protector solar para los coches, y su precio, nos ha decidido a probar esta solución. No va a tener la potencia de las parabólicas, pero son plegables, mucho más baratas y teóricamente sencillas de montar.

Lo de la potencia se refleja en que la comida tarda hasta 3 veces más en cocinarse. Lo de “teóricamente sencillo” es eso, teórico. Porque luego te vas al supermercado, quieres comprar un protector solar y descubres - un poco tarde - que no todos son válidos.

El que véis en la foto es el de mi coche. Estaba roto y quería empezar con ése. Pero como está roto, precisamente, no dobla bien en la espalda y pierde parte de la reflectancia.

Como podéis ver, se trata de un cazo negro cubierto por una fuente de cristal grueso. La fuente genera un interesante efecto invernadero, absolutamente esencial para una cocina que no concentra el sol. El cazo es negro de fábrica, y todavía no hemos encontrado cómo pintar un cazo de negro y poder ponerlo al sol de forma segura. Otro problema que no ha sido fácil de resolver es que, como no hemos pegado los extremos como marcan las instrucciones del manual de solar cooking, había que sujetarlo con un palo. Finalmente, el peor problema para este montaje está siendo el viento: a poco viento que hay, es una vela estupenda y se colapsa, impidiendo que se mantenga la forma necesaria.

De cara a futuras versiones, es muy importante que el protector de parabrisas sea de doble capa, para mantener una rigidez suficiente como para sostenerse él sólo. No hay que comprar el protector más barato, porque suelen ser demasiado endebles y no son válidos para crear una cocina de estas características. Otro detalle importante: el cuenco de cristal no es suficiente, es importante tapar el cazo para aumentar el efecto invernadero. Y la idea original de poner velcro para formar la semiparábola y que sea estable es importante.

Por otra parte, una señora mayor que se suele pasar por el huerto (Ángeles) tuvo una idea fantástica: sujetar al rollo más pequeño que tenemos otro protector mucho más rígido, tan rígido que no podíamos darle la forma semiparabólica necesaria. No dio tiempo para montarlo, pero al menos el esquema es muy prometedor:

Cocina de parasol y bobina

A partir de la idea que dio Ángeles, esta mañana Pepa (vecina) y yo sacamos un rato… y los resultados han sido muy positivos. Se aprovechó el parasol roto para recortar una base sobre el carrete más pequeño que teníamos, y colocamos el parasol rígido usando una grapadora de presión.

Lo bueno de este parasol (pese a lo que se pierde por el letrero absurdo de cani tunero que tiene) es que es muy rígido y plano, con lo que la reflectancia es superior a lo que se obtiene de un parabrisas más habitual. Además, al ser tan rígido, una vez grapado mantiene la forma buscada. Eso sí, a medio día hay que colocar el carrete ligeramente inclinado hacia atrás (mirando hacia el sol) para que se concentre la luz en la cacerola.

No se puede pretender tener un rendimiento como el de un concentrador, pero a la hora y media estaba ya muy caliente en estos días de otoño. En varias ocasiones se levantó una brisa que deformaba el parasol y estropeaba el rendimiento. Con cordel y dos de los trozos de madera ornamentales, preparamos dos vientos que han mantenido a la cocina estable pese a la brisa

Como el otro día la “sopa de tomate” daba vergüenza, hoy no me arriesgué y sólo puse unas cuantas judías verdes. Y aunque no tengo claro que alcanzaran por completo el punto de ebullición, cocieron, se ablandaron y tomaron aroma en unas dos horas.

Conclusiones:

  • Falta cambiar el cuenco de cristal por una bolsa de horno termorresistente, que por fin compré en Mercadona (12 por euro y medio). Se colocaría la cacerola dentro de la bolsa, y ambos encima de una parrilla que está apoyada en la pared externa de la caseta. Con unos tacos de madera, también se aprovechará el sol que rebota en la base de la cocina.
  • Un parabrisas nuevo y más grande (idealmente de camión, al menos más grande que el de cani tunero que podéis ver ahora mismo en el invernadero) dará la concentración de luz suficiente como para romper la mítica barrera de la ebullición.

Si hay sol, mañana se cocinará. Si no, hasta la semana que viene — Juan Luis Chulilla 2012/10/13 20:33

Cocina de cartón y mylar siguiendo el modelo Fun Panel

Año nuevo, cocinas nuevas. Han pasado unos meses en los que ha habido que postergar el avance en la experimentación debido a tareas más urgentes (sobre todo porque he andado más liao que la pata un romano). Pero me he puesto a releer y repasar en las últimas semanas, me he armado de cartón corrugado y, como decían en el Oscar de Garci… “Volvehr… a… empesaaaaaaar!”

Dicho y hecho. O mejor, dicho, y haciéndose. Me he basado en estos planos del mítico Teong H. Tang. Sí, mítico, porque este conocidísimo colega chino se ha currado en http://solarcooking.wikia.com distintos modelos con cartón y aluminio basados parcialmente en el origami. Concretamente, el que estoy construyendo se basa en el Fun Panel v.2 http://solarcooking.wikia.com/wiki/Fun-Panel.

Lo mejor que tiene, además de lo cuidado y razonablemente sencillo, es que está pensado para el invierno (aunque se puede adaptar para el verano). Así que en cuanto haga sol, se pondrá a funcionar.

Os podéis descargar sus instrucciones aquí: fun-panel2_instructions.pdf

Están muy curradas y son fáciles de entender e implementar. Como pequeños detalles en los que a lo mejor os podríais atascar:

(pulsad para hacer más grande)

  • Por el tamaño, mejor usad cartón corrugado y, si es posible, de doble capa. Es duro y aguantará rígido.
  • Para marcar los ángulos de 15 grados, he optado por fabricarme un ángulo con cartón y marcar con él. Tampoco hay que ponerse exquisitos con los minutos de arco, o eso es lo que me digo para conservar la moral
  • Para cortar el cartón, mejor pasar sucesivas veces el cutter para cortar cada capa. En este caso más vale maña que fuerza
  • Para hacer los pliegues, yo he empleado una tabla para hacer presión. Como podéis ver en la foto, permite doblar el cartón exactamente por la línea que hemos marcado según el plano

  • Una vez listos los pliegues, podemos unir las dos piezas

  • Y empezar a pegar el mylar o el aluminio, lo que tengamos. Consejos
    • Usad cola blanca. Funciona y es barata
    • Pegad dos o tres folios encima del cartón. El cartón corrugado tiene ondulaciones, y al pegar el mylar se marcarán y no quedará plano.
    • ponedla en líneas sobre el cartón, para que se reparta por toda la superficie pero no forme pegotes. Lo mismo con el papel.
    • depositad la parte menos espejo del mylar o el papel albal con suavidad. El papel albal se dobla mucho más, así que mejor hacerlo entre dos.
    • Una vez depositada, hay que eliminar las burbujas. Con un paño de cocina, si es muy grande con una amasadora, ángulo (p.e. de los rodapies) de canto redondeado, etc. No lo hagáis con la mano que se quedará la grasaza de vuestros dedos en la superficie y ponte a quitarla.

Y hasta aquí he llegado. Antes del fin de semana, D.M., estará listo. Así es como queda, más o menos (está sin unir, soportado con dos almohadones para que se vea la forma) — Juan Luis Chulilla 2013/02/06 00:13

  • La clave está en usar muy poca cola y extenderla al máximo con una espátula. Al final tiene que quedar una película lo más fina y uniforme posible para evitar las burbujas… que de todas maneras acaban apareciendo, a menos que pongas las piezas pegadas al menos 24 horas debajo de libros pesados.
  • El mylar tiene el problema de que sigue el corrugado del cartón. En este caso he puesto una capa intermedia de cartulina, pero eso no libra de burbujas ni de arrugas a poco que te pases con la cola.
  • Hay que preparar las piezas por separado, sin cubrir los pliegues. De lo contrario, el Mylar impediría que se combara el horno cuando lo despleguemos. No he probado la posibilidad de extenderlo en piezas grandes y luego darle un corte por los pliegues, pero en ese caso habría que pegar los cortes para que no se fuera levantando el material con el tiempo.
  • Al final han sido 30 piezas de cartulina y 30 de mylar, lo que ha sido bastante pesado de preparar. Se pueden reducir bastante el tiempo porque las formas son especularmente simétricas (cada “ala” es espejo de la anterior), con lo que se puede crear una primera pieza y emplearla como molde para crear las 3 restantes. Eso sí, hay que tener cuidado por la simetría especular: como sólo una de las caras del mylar es de espejo, cada pieza de mylar ha de ser un reflejo horizontal de la del otro lado.
  • Para marcar el patrón de cartulina en el mylar, se puede emplear un rotulador de marcar CDs para marcar la línea de corte. Así se puede hacer a la vez de forma rápida y exacta.

Una vez preparadas las dos mitades, he variado el diseño original para adaptarme a las necesidades del cartón corrugado. El diseño original preveía unir permanentemente las dos mitades, pero como el cartón corrugado es tan grueso, sería difícil plegarlo en seis partes.

  • Así es como queda plegado. Cabe de sobra en una bolsa de supermercado grande
  • se ha aprovechado el diseño por solapas original. Además de las dos solapas verticales, hemos añadido 4 solapas más para unir las bases de las mitades del horno.
  • La ventaja de las solapas es que, si se estropean, es sencillísimo substituirlas. Basta con irse al contenedor, cortar un poco de cartón y preparar una nueva pieza que volveremos a pegar con cinta americana
  • Tang une las solapas con cordel o bramante. Hemos sustituido el cordel por tornillos, que son mucho más rápidos de poner y quitar que el bramante. Los tornillos dan un poco más de estabilidad al clavarse un poco en el suelo
  • Para aumentar la estabilidad y separar un poco las alas del horno, se separarán usando una caña pegada con cinta americana.
  • En posición de invierno calienta una sarten a una velocidad decente, aunque no hemos podido hacer todavía una prueba completa porque no ha habido suficiente sol. Tampoco lo hemos comprobado con bolsas de horno para generar efecto invernadero. — Juan Luis Chulilla 2013/02/09 19:46
proyectos/cocinas_solares.txt · Última modificación: 2013/05/23 16:02 (editor externo)